martes 8 de diciembre de 2009

Petrificada

Hundida en el vacío que me recuerda vidas anteriores.
Con ganas de todo y nada a la vez. Harta de estar harta.
Cansada y aburrida de perder a cada paso el sentido voluptuoso de la vida. Y aún así tener que seguir.
El límite se distorsiona, cuando mis ojos buscan alcanzar el horizonte.
Hasta mis sábanas se han enfriado entre las emociones retorcidas.
Será el tiempo quien me salve; quien me regale las ganas que se han ido.
Serán los cambios un camino de vida y una forma de mezclar; que sin ello poco o nada me queda.
Anclada. Una vez más, conmigo hecha piedra.
Otros días; otros tiempos...

martes 1 de diciembre de 2009

Mes de rebajas...


Entra el mes de las rebajas. Se vende y se compra todo: chocolates, alfombras, copas; ordenadores, porta-retratos, Ipods; ¡hasta libros!. Espejos; sandalias, lencería, pavo relleno; sidra, coches, viajes en crucero, en avión en tren, en bote, en como mierda sea. Tarjetas navideñas; plantas, manteles, lips tick, muñecas, peluches, pasta de dientes. Innumerable cantidad de artículos que adquiere la gente con más desesperación que en otras ocasiones. Seres esclavos del consumo que pretenden alcanzar la puta felicidad aunque sea en diciembre.

Hacen balances del año, sus éxitos y fracasos, siempre desde el ego, sin medirse, con esas ansias de salir librados o de caer en depresión, da lo mismo. Pero de forma espectacular, como un teatro. Con abismos de emociones, saltándose la realidad decadente, las veces que fueron rutinarios, aburridos, faltos de deseos, de ganas hasta para hacerse una paja. Sin tener en cuenta que los sueños, las emociones e ilusiones son palabras que hace más de once meses que ni piensan. Acostumbrados a medirse según el dinero que hayan ganado, lo que hayan comprado, o vendido o tendido. Las personas con las que se han acostado, o conocido o leído; pendejadas. Siempre hacia fuera, jamás adentro. No vaya a ser que ¡zaz! Entre un poco la bruma de la tristeza y caigamos en depresión, en manos de las culpas, que como vampiros chupan la sangre y cuando ya nada más pueden obtener de su víctima ¡pues adelante con el que viene! Frenesí de sangra nueva y a meterle caña. Veneno y culpa rebotando por las paredes...

Y sí seguimos en las rebajas. Porque las emociones también están en venta, los amigos que ni te conocen te invitan a compartir noches alegres, las sonrisas explotan; nadie se queda solo, no , no, no; eso no. No es normal y menos en este mes. No aplica según el calendario. Podés hacer lo que sea, pero no desear desear estar solo sin parecer alguien raro. Podes perder tiempo Internet, pendejear toda tu vida, no saber quien eres, podés chupar mil pollas, o ninguna, tragar caviar o frijoles; ser dios o bruja, pero desear estar contigo, necesitarlo eso si que no.. Y menos -como he dicho- ¡en el mes de las rebajas!Que patéticos podemos llegar a ser, triste es ver como la maldita vida cotidiana se nos filtra... eso es lo que voy a medir: ¿cuántas ganó ella, cuántas yo?Vomito miedo. Las multi-luces de colores recién se van encendiendo...

y aún no huele a navidad...

miércoles 18 de noviembre de 2009

... han dicho ¿tranquila?

Las pulsiones más fuertes, me llevan a intentar –una y otra vez- capturar el instante; no dejarlo ir. ¡Atraparlo!, sin embargo la única que está atrapada soy yo. Encarcelada entre las paredes de mis horas diluidas y mis miedos acechantes. Perdida entre el deseo que me consume y la falta de voluntad para llevarlo a cabo. ¡Las pasiones son tan adictivas!. Síndrome de abstinencia en el cual sobrevivo y aún así no anhelo hacerlo. No quiero tenerlas ni dejar de padecerlas. Como inerte entre las sombras me siento tranquila al costado de la nevera, y miro por la ventana. He dicho tranquila, ¿pero a quién se le ocurre que vivo tranquila o que deseo hacerlo? ¿Quién me lo ha machacado? ... no sé, no quiero indagar frente al refri vacío y mi cama inquieta.

Tranquila, no se puede estar tranquila cuando el coño te arde, y tampoco puedo estarlo cuando me deja de picar

Vuelvo a mi; y no veo otra cosa que sombras...

¿Gestación?

jueves 12 de noviembre de 2009

Deseo letras


... deseo compartir las letras
tallerearlas,
café o vino de por medio,
libros,
palabras, letras...
y conocerlos
y volver a compartir;
a abrir espacios..

Más información, favor de dejar su correo en comentarios.
Gracias

jueves 5 de noviembre de 2009

Entrañas



Toqué mis entrañas, empujada por él.

besé mi alma

abracé mi fuego;

mojé mis sábanas derramadas de mi.

Entropía.

Y aún así,

entre las líneas perdidas

por momentos me extraño.

Y te extraño.

Con las ganas explosivas de volverte a besar,

devorarte con mis gemidos.

Convirtiendo tu pasión en arco voluptuoso

de excitadas emociones.

Volver a comerte,

A lamerte,

A chuparte.

Y así, hoy, después de beberte

aún así te extraño.

Nuestro cuerpo de ayer fue uno

y los diablos mismos salieron a besarnos

nuestras líquidas pieles

que destilaron profundos secretos;

y pactamos.

Y fusionamos

¿será por eso que esta noche te extraño?

martes 20 de octubre de 2009

Something different




Entré al hospital, ya sin venda; deseando salir corriendo –literalmente hablando- lo antes posible. ¡Que fastidio! Sentada en una silla de ruedas, me llevaron de una sala a la otra, hasta que por fin me metieron en un consultorio. Vieron la radiografía de la semana pasada un par de veces y después de algunas deliberaciones, la bella y joven doctora, dijo: "Llevarás férula. Te haremos una escayola. Seis semanas ". En automático respondí: No.
Yo, que creí que ese mismo día estaría lista para regresar a mis calles de Madrid, a los bares y la gente que comenzaba a extrañar; yo, volví a equivocarme. Acostada en la camilla, no hubo ni "nos", ni corridas, ni hostias. Terminé con una férula de punta a punta de mi pierna izquierda y como remate, un par de muletas.
Hoy, veo pasar las cosas desde mi ventanita interior. Aquello tan simple y mecánico como el café matutino; ponerme unos jeans y salir con pelos parados a llevar a Estanis a la escuela, o tomar mate desde la rivera de mis sábanas, hoy se ha vuelto un poco más que complicado. Algunas tareas, -más de las imaginables- se son directamente impensables. Como por ejemplo el café y llegara al cama sin tirarlo, o mis deseos de fumar que me recuerdan que vivo en un precioso ático de Madrid y que si algo me había gustado del lugar era su "laberíntica" entrada y me quedé sin tabaco, entre los miles de etcéteras que se me ocurren.
En el caleidoscopio de la vida, todo se trasforma. Ha cambiado mi perspectiva. Lo que damos por obvio, sólo con que nos falte un día comprendemos su importancia.
Recostada y con la pata dura, le pongo mi mejor sonrisa y actitud a estas nuevas semanas de convivencia con la Realidad y me dispongo a encontrarme de lleno con las letras y mis afectos más cercanos.

miércoles 14 de octubre de 2009

Instante travieso



Aburrida de la conversación, en cuanto él hizo una pausa, aproveché para huir e ir al baño. En La Latina, ves muchas situaciones pero la noche de hoy hasta los baños servían de pasarela. Un enorme espejo remataban al final del pasillo. Mientras hacía fila, divisé un bomboncito. Su mirada me pareció sugestiva; le devolví el gesto.
La concurrencia de mujeres era abundante; faltaban cuatro para que fuera mi turno. Mi urgencia se hizo sentir. Un baño de hombres quedó libre. Esperé unos minutos; nadie lo usó. Miré hacia mis costados, una chica delante de mi. No parecía dispuesta a meterse “al de chicos”. Quise experimentar abrí la puerta y entré. Le puse seguro. Como era de esperarse, nada extraordinario surgió. Reflexioné sobre lo necio que resulta en ocasiones la separación de géneros. Recordé la cara de sorpresa de una chica al verme pasar y me reí; “finalmente terminamos frente a lo mismo”. Estaba en mis más íntimas abstracciones, cuando golpearon la puerta. Me sentí animosa; “Ocupado”, contesté divertida. Al salir, el chico de las miraditas esperaba su turno. –“Libre, caballero” le dije y le cedí el paso con algo de rubor en mis mejillas y una sonrisa sexy. –“Gracias”, respondió.
Enseguida fui a lavarme las manos. Estaban llenas de espuma jabonosa bajo el agua, cuando su presencia detrás de mi, hizo que levantara mi cabeza para confirmar que “mi amigo WC” me miraba por el espejo sin tapujos. Sus ojos recorrían mi cuerpo como si estuviera devorándome; me puso cachonda su actitud. La llave se apagó antes de que terminara. Él se acercó por mi costado, rozó mi cuello con su barbilla y pulsó el botón nuevamente. El líquido volvió a correr. Me enjuagué. Con un leve movimiento, que fantaseé él distinguiría, empiné mis caderas invitándolo a acercarse. Lo hizo; sentí su sexo erguido. ¡Mmm, que rico! murmuré. La chica de camisa roja, sintió envidia, lo sé por la forma en que torció su boca. Aproveché que todos nos miraban, para rozar su falo con mis nalguitas y comprobar que estaba “a punto de caramelo”. Jugar con un desconocido y provocar a los otros, es una petit delicatessen, imposible de perdérmela. Me excité mucho. Aproximé mis caderas contra él; lo miré fijo a sus ojos a través del espejo; me puse lipstick en mis labios; y humedecí mis bragas.
Finalmente me fui. Caminaba por el pasillo rumbo a la salida, cuando él empujando la puerta del baño –el mismo en el que yo había estado- dijo: “Libre, señorita”. Me pareció voluptuoso encerrarnos. Todos nos vieron hacerlo; me puse más hot. Entramos; lo recosté contra la pared y lo besé; ¡un manjar de boca!. Le acaricié el cuello, bajé con mis manos por su pecho y con mis piernas froté las suyas. Sentí su sexo empalmado; mi respiración comenzó a ser profunda y agitada. Su cuerpo se contorneó. Nos entrelazamos. Su falo en mis manos me pareció divino; deseé tenerlo dentro de mi; gemí de placer. “Tu turno” dijo y cambiamos la posición. Recogió mi cabello por encima de mi cabeza –eso me fascina- y lamió mi cuello hasta llegar a mis pezones y succionarlos. Deslizó sus dedos entre los pliegos de mi falda; acarició mi sexo por encima de mi tanguita y volví a humedecerme deleitada. Trencé fuerte mis piernas a las suyas y comencé a contornearme. Apreté su sexo contra el mío; cachonda. Estaba a punto de arrodillarme para hacerle una felattio de locura, cuando un: tock tock estalló como bomba. –“Ocupado” dijimos al unísono acompañado de una carcajada. Nos dimos un abrazo de complicidad instantánea. Nos acomodamos la ropa, el cabello; abrimos la puerta y salimos. La fila de espera para el baño de hombres se había hecho larga. La cara de sorpresa de los demás, fue impactante.
Nos despedimos con sólo una mirada. Él bajó las escaleras; yo regresé a refrescarme, mientras observé como mi amigo se perdía entre la gente.