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lunes, 22 de noviembre de 2010

Sueños...


Sueños que se trabajan y con la ayuda de todos, poco a poco se consiguen. Sueños que se cumplen; sueños que te enseñan a seguir soñando...
Ganas de hacer, de volar, de seguir creciendo. Ganas y fuerza. Emociones y nervios. Vino, tacones altos, llamadas, mini faldas; correos, nervios, uñas pintadas. Miradas, música, sueños... Y entre tanto de todo, estamos en cartelera! ¡Los invito acompañarnos en este camino!

jueves, 4 de noviembre de 2010

XIII Sonetos Orgasmolátricos y Balada


Descarga PDF: http://www.diablo.es/images/report-orgasmolatrico.pdf

En Madrid, la actividad cultural es inagotable. Las noches son banquete de ofertas de conciertos, teatros, presentaciones de libros, espacios que abren sus puertas para dar a conocer las obras más destacadas. Ahora bien, la presentación de José Alcalá Zamora de su último libro XIII Sonetos Orgasmolátricos y Balada, editado por Basilio Rodríguez Cañada es digna de ponerla en un punto aparte. El sitio donde se llevó a cabo fue la Fundación FIART, un moderno y elegante recinto cultural situado en el centro de Madrid. La cita fue a las 19 hs. Poco a poco las personas fueron llegando. En la entrada había máscaras de tipo veneciana una más atractiva que la otra; modelos varios para que cada invitado usase aquelquemejorle asentase.


jueves, 12 de noviembre de 2009

Deseo letras


... deseo compartir las letras
tallerearlas,
café o vino de por medio,
libros,
palabras, letras...
y conocerlos
y volver a compartir;
a abrir espacios..

Más información, favor de dejar su correo en comentarios.
Gracias

martes, 20 de octubre de 2009

Something different




Entré al hospital, ya sin venda; deseando salir corriendo –literalmente hablando- lo antes posible. ¡Que fastidio! Sentada en una silla de ruedas, me llevaron de una sala a la otra, hasta que por fin me metieron en un consultorio. Vieron la radiografía de la semana pasada un par de veces y después de algunas deliberaciones, la bella y joven doctora, dijo: "Llevarás férula. Te haremos una escayola. Seis semanas ". En automático respondí: No.
Yo, que creí que ese mismo día estaría lista para regresar a mis calles de Madrid, a los bares y la gente que comenzaba a extrañar; yo, volví a equivocarme. Acostada en la camilla, no hubo ni "nos", ni corridas, ni hostias. Terminé con una férula de punta a punta de mi pierna izquierda y como remate, un par de muletas.
Hoy, veo pasar las cosas desde mi ventanita interior. Aquello tan simple y mecánico como el café matutino; ponerme unos jeans y salir con pelos parados a llevar a Estanis a la escuela, o tomar mate desde la rivera de mis sábanas, hoy se ha vuelto un poco más que complicado. Algunas tareas, -más de las imaginables- se son directamente impensables. Como por ejemplo el café y llegara al cama sin tirarlo, o mis deseos de fumar que me recuerdan que vivo en un precioso ático de Madrid y que si algo me había gustado del lugar era su "laberíntica" entrada y me quedé sin tabaco, entre los miles de etcéteras que se me ocurren.
En el caleidoscopio de la vida, todo se trasforma. Ha cambiado mi perspectiva. Lo que damos por obvio, sólo con que nos falte un día comprendemos su importancia.
Recostada y con la pata dura, le pongo mi mejor sonrisa y actitud a estas nuevas semanas de convivencia con la Realidad y me dispongo a encontrarme de lleno con las letras y mis afectos más cercanos.

miércoles, 12 de agosto de 2009

Completa


Después entendí. No estoy partida a la mitad; estoy completa.
Necesité sus besos en mi espalda; sus manos en mis pechos, sus piernas entrelazadas, su lengua en mi sexo, su verga en mi garganta; sus palabras en mi alma, sus ojos en los míos, sus pies descalzos.
Busqué en sus sueños, olí sus miedos; me hundí en su pecho, me clavé sus dagas; tragué su néctar dorado, hirviente; me bañó en la cara.. Bebí de su vida. Mordí sus dedos, teñí sus sábanas de mi sangre, perdí la cabeza y la recuperé en la esquina; lloré y vomité odio. Corrí asustada y salpiqué sus paredes de anestesia. Me asustó asustarlo y grité fuerte; -después- .. lamí sus pies suplicante. Entregué mis nalgas, y no guardé barreras, aullé, tapó mi boca y lo hice más fuerte; me quedé sin aire; y respiré.
Y sólo así, sólo así, pude voltearme y saber que lo vería. Mover mi mano sólo para sentir la suya, sin buscarla; simplemente lo sabía. Y sólo así me volví libre. Y sólo así entendí, por fin, que soy completa.

miércoles, 1 de julio de 2009

Válvula

A veces escribir actúa como válvula disparadora, tan fuerte es esto, que entro en estado de mutismo ante situaciones en las que deseo volcarme de lleno a las letras. Es una lástima. En verdad lo es.

Debería poder separar mejor mi personaje de mi ser, pero es que ya, perdida entre los dos, no sé cuál es cuál. A lo mejor unas vacaciones de ambas sería liberador, pero resulta que cada vez que lo intento sucede algo. Una vez mi personaje mi prometió quedarse en casa sin hacer mayores reclamos; pero al instante de hacer la maleta, llegó con sus sonrisa seductora y metió algunas ropas, eligió los zapatos que llevaríamos y hasta el perfume que usaría. Prendió un cigarro y permaneció en silencio. ¿Cómo decirle que no, a semejante acto de amor? Y ahí fui nuevamente: a llevarla conmigo. En otra ocasión, decidí que sólo iría ella, mi personaje, que seríamos excelentes amigas y la pasaríamos en exceso, pero resultó que me enteré y ¡me monté un berrinche de las mil ostias! Que cómo era posible que ella fuera y yo no, que al final qué onda, y tantas tonteras... sabíamos que detrás de esa pataleta se escondía la verdadera angustia, y comprendí el dolor que le causaba; sin más remedio que mi corazón enternecido desbordado de comprensión. Tomé su mano, limpié las lágrimas y sin más vueltas, subió al coche con nosotras.

Como digo, no es fácil ir con una y sin la otra. Más bien, imposible. Así que para este nuevo viaje, tomo las manos de ambas, aprieto fuerte y murmuro en su oído: Ahora sí las necesito. ¡Vamos a volar!; justo un micro segundo antes de dejar sentir el suelo debajo de mis pies y el vació en mis entrañas....


viernes, 29 de mayo de 2009

Resbalar contigo


“La fantasía es el motor más fuerte de la sexualidad y el impulso que nos lleva a poder salir de nosotros mismos y compartir con el otro. Lo que nos trasporta a otro mundo y nos complace hasta hacernos sentir libres y completos; aunque sea sólo un instante”; escribí. Cerré mi compu y salí para su casa.

Me recibió vestido sólo con boxers; me gustó su apertura. Me besó apenas rozando mis labios y entré. Set completo me esperaba en el centro de la sala: una gran tela roja cubría la alfombra, velas alrededor ( no muy cercanas) formaban casi un círculo. La música y el incienso eran detalles infaltables. Me entregó una copa de champagne; “brindamos por la alegría de vivir”, dijo, mientras se terminaba de desnudar. Hacía calor. Se acercó a mí y me quitó los zapatos. Extendió su mano e hizo que me sentara en el centro del escenario. Toqué la tela: era látex. Quitó mi vestido sin ninguna dificultad. Me sentí halagada en aquella atmósfera. Quité mis bragas. Estuvimos un rato mirándonos a los ojos; descubriéndonos; brindamos en silencio; cómplices. Después, él sacó una botella pequeña de aceite. Al abrirla, el aroma a vainilla nos inundó. Roció una porción generosa sobre su pecho y la esparció. Se acercó hacia mí. Pidió que me recogiera el cabello; lo hice. Llenó sus manos de aceite y comenzó a desparramarlo sobre mi cuerpo, primero mi cuello y mis hombros, los brazos, las manos; luego mis pechos, mi cintura, mi ombligo hasta mi llegar a mi sexo y acariciarme, suave, dedicado; completo. Continuó por mis piernas y pies. Sus dedos se movían ágiles; la delgada línea entre masajes y carias me hacía temblar de placer. “por favor, voltéate”, dijo; lo hice. Humedeció mi espalda y siguió bajando, no hubo un solo rincón de mí que no estuviera cubierto. Él también se puso. Luego, se acostó a mi lado y me abrazó. Comenzó a deslizarse de arriba hacia a abajo, frotando su cuerpo contra el mío; untándome de él; rozándonos. Resbalábamos en el látex con una tersura inigualable. Sus piernas rodeaban las mías, su manos, su cuerpo. Yo me puse muy cachonda; la sensación de estar suspendida en el aire o flotando me parecía exquisita; Buscó mi sexo con su boca, como fruto jugoso que espera ser devorado; extasiada entré en espiral de mil sensaciones; me curvé de placer y él me siguió en mis ondulaciones; bailábamos la misma danza. El ritmo se acoplaba según los movimientos y gemidos de ambos; ¡súper rico!. Mis fantasías volaban; cuando él estuvo dentro de mi, miré sus ojos y me reconocí en ellos; sentí su sexo atravesándome y nuestros cuerpos se entrelazados girando sobre aquella tela, dándonos absoluta libertad. Yo escurría placer mezclado con mi néctar y sudor. ¡Una fiesta de placeres!

No sé cuantos orgasmos tuve, tal vez siete o quizás muchos más; imposible llevar la cuenta. Fue un continuo devenir de placer y emociones, sensaciones que subían y bajaban como olas, hasta llegar al borde del éxtasis y venirnos juntos; compenetrados. ¡Una delicia!. Cuando suspiré por última vez, acompañada de un gemido casi animal, mis lágrimas comenzaron a caer por mi rostro con total naturalidad; al mismo tiempo una sonrisa se instaló en mis labios. Me sentí desbordada y me dejé ir, sin límites ni prejuicios, ni vergüenza, ni nada. Extendí mis brazos sobre el látex aun caliente y resbaladizo, cerré mis ojos, y por un instante, realmente creí que seguía volando.

viernes, 15 de mayo de 2009

tiempo de pasado


Los sentimientos que naturalmente fluyen por mis venas, parecen ahora, cadenas. Los celos que antes me parecían “normales” y hasta un juego sexi, me están matando. Este chico me fascina; cuando alguien toca de esta forma mi sensibilidad erótica y mis emociones, toda mi vida se pone vulnerable.
Es cierto que no debí hacerlo, pero la tentación es un gran problema y ahí estuve “sin querer” metida a revisar su celular. Terrible error, una hermosa mujer llamada Sonia en su galería de fotos. Uff, que horror, conocer la cara de la ex no es nada agradable, peor aún si la maldita es un súper bombón también. Pensé que si en vez de ser la ex del actual responsable de mis suspiros, la hubiera yo conocido en el gym, seguro seríamos amigas; pero dadas las circunstancias no veía mucho chance de serlo. Desearía realmente no haberla visto, así sería más fácil no pensar tanto en ella. No puedo dejar de imaginarlos juntos. Podría jurar, que de su viaje a Italia, a ella también le trajo de regalo un par de zapatos de tacón aguja y bragas negras trasparentes, súper delicado todo y además, es muy probable ¡que hasta de la misma talla seamos!; casi podría firmarlo. Fantaseo la forma en que le pedía que caminara en ropa interior por su casa, con los zapatos puestos, después de hacer el amor toda al noche. Juro que él se extasiaba perdido en los pechos de ella, besándole cada rincón de su cuerpo, acariciando sus piernas, su sexo, pidiéndole que se volteara para lamer, con la punta de su lengua, su cuello, su cintura, su nuca; embeberse en ella por completo. Alguna vez, seguramente, también jugó a amarrarla y convertirse en su dueño; para después cachondearla entre gemidos y suspiros largos. Conmigo hace lo mismo. Ata mis muñecas y mis piernas a su cama, mientras me dice al oído que soy su reina. Me acaricia; me siento libre y me entrego, me derrito entre sus besos y sus manos que recorren mi cuerpo. Tiemblo extasiada como jamás lo hice, me encanta. Me siento despojada de mi voluntad y entregada a él, libre y encadenada al mismo tiempo. Me humedezco; suspiro fuerte, contraigo mi respiración y tenso mi cuerpo. Luego él me cubre de aceite sabor chocolate y me lame sin olvidar ni un sólo hueco de mi cuerpo, lo recorre, lo succiona, lo penetra; esas noches son las mejores para mi. Me he sentido realmente especial junto a él y sus sexy games; me encanta. Me entrego completa; el olor a sexo invade la habitación, es un deleite de sensaciones nuevas e inexploradas. Termino explotado de placer, deseando querer abrazarlo, mientras permanezco atada, y él, acaricia con ternura mi cara. Después pienso que con ella hizo lo mismo; y entonces quiero exigirle que grite mi nombre; que lo repita hasta el cansancio; que me prometa que se lo tatuará en todo el cuerpo. Siento que me enojo de los celos. Pero él sigue conmigo, besando mis pezones erguidos mientras me dice que me quiere y con sus brazos rodea mi cintura. No quiero dejar entrar mis miedos, mis fantasmas, mis inseguridades. Beso sus labios y le digo que lo adoro. Me olvido de ella, por un rato, y pienso que unos de estos días le contaré mis temores, tal vez si los tres estamos ahí amarrados en las fantasías, dejaré de tenerle tantos celos a una extraña.

miércoles, 22 de abril de 2009

esta vez, no regalaré ni una foto

Con los dedos corriendo por el teclado intento, una vez más, no escaparme. Ser libre. ¡dejarme de joder de una maldita vez! y simplemente ser yo misma; pequeño dilema. Multicolor de emociones que me recorren como infinitas garras. Ser yo misma y la negación constante. I want to live like common people.. machaco en mi cabeza; la poca paciencia que me queda para conmigo y la intolerancia de este mudo. Sólo con desearlo me vuelvo rara. Quiero levantarme en la mañana y bajar la basura; sin residuos que me impacten; comer y echar a andar algún sueño sin por ello tragar ansiedades y dejar el plato sin tocar; quiero volver a leer el periódico y tomar un café o mate sin perder la memoria, y pagar la cuenta y cerrar mi vida sin sentirme una cucaracha; lavar la ropa sin llorar mientras veo girar mis trapos; bañarme sin que mi piel vuelva excitarse y perder otros veinte minutos mientras me masturbo pensando en la delicia de la carne y las tristezas del alma; comer unas patatas no por ser ajena, sólo porque las quiero; o pedir tres tacos para llevar y tragarlos en mi cama sin la punzada de la ausencia. Quiero eso; y todo lo contrario. Inventarme una vida nueva y que laven mi ropa; colgarme una crucecita y caminar por el parque sabiendo que esa también soy yo, y no morirme por no serlo. Quiero cachondearlo sin pedir su teléfono, en silencio y con los ojos vendados. Quiero perderme en las esquinas y saber que soy libre, que nadie me espera, que las explicaciones son siempre excusas de los tiempos que no deseo compartir, que no se me antoja. Quiero reírme de ella que me clavó sus puñales y ahora me da pena verla salir del mercado, tan guapa y tan triste. Quiero reventarme contra la pared y pedirme perdón. Tocarme con una pluma y no llegar al orgasmo; entristecerme por eso y llorar mientras vuelvo a masturbarme. No quiero perder mi ser masculino y me baja la regla cada diez días, y vuelvo a odiarme por ser mujer y mis ovarios me piden tregua, y les doy tregua y me piden sexo y me piden fecundidad y les di fecundidad y me piden más.. siempre me piden más... ¿y yo? ¿qué me pido yo? ¿cuál yo? y que debo ya partir, siempre partir (partirme a la mitad y partir de salir otro juego macabro de la atroz licuadora del lenguaje), rumbo al metro, nuevamente a tratar de ser yo o mi espectro, porque nunca sabré con que cara me apareceré en su casa, cuando minutos antes de entrar debatí en silencio la sonrisa que llevaría y aún así no tengo ni idea qué saldrá de mi, lo que haré...; me siento atrapada, sin libertad, cuando es lo que me sobra. ¡No sé, puta madre, no sé qué carajos hacer con tanta libertad!

lunes, 20 de abril de 2009

entre palabras


Entre las sombras que me devuelven los días, aparecen tus ojos como rayos de sol. El tiempo, eterno devenir, me enfrenta a mi propio rostro. Con miedo, dejando de ser temeraria, intento tocar tu mano. Siento tu piel suave; me devuelves una sonrisa. ¿Cómo hacer para no temer perderte entre los laberintos...? No pretendo retenerte con artilugios de domingos, ni con sueños rotos, ni con vestidos de calle, ni tampoco en con mis bragas ¿cómo ser yo misma, realmente, si me muero de miedo aunque ande balbuceando la valentía en cada café que me tomo? Pronuncio toscas mis palabras en la resaca de ti; beso tus labios y tu aliento me regala un soplo de vida.
¿Será cierto, indago, que me enamoraré de ti?

sábado, 28 de marzo de 2009

Delgada línea


Hoy quiero besarte. Recorrer tus músculos con mi lengua. Sentir tu piel. Quiero apretar tus caderas y atarme a tu cintura. Enredarme. Quiero tu dulzura del principio y tu fuerza del final. Quiero tus manos recorriéndome. Deseo la habitación caliente de nosotros; sauna de sudor. Quiero tu aliento en mi rostro.

Visítame en la noche silencioso. Entra por mi ventana. Metéte en mi cama. No enciendas la luz. No quiero saber quien eres. Llega sin hacer ruido. No me prometas maravillas. Hazte dueño de mis fantasías. No temas. Acaricia mis cabellos. Besa mi espalda sin cansarte. Disfruta la tibieza del momento. Duda. Sueña que soy irreal; estoy escondida. Cíñeme a ti. Quiero el palpitar de tu corazón en mis sentidos. Deja que me acople. No me hables. Enciérrame en tu silencio. Compáctame. Prueba olerme. Conóceme. Inventa nuestro pasado, mientras enredas tus dedos en mis pecas. No las cuentes, no te distraigas. Toca mis pies suavemente, son sensibles. Entrelaza los tuyos. Acaricia mi cuello infinito. No toques aún mis pechos. Permíteme percibirte; fantasmagórico. Abraza mis caderas; únelas a tu cuerpo. Oscilantes movimientos. No me lleves al deseo si no sabes donde ha quedado mi paraíso. Juega a seducirme; hazlo en serio. Deja que también yo lo crea. Enséñame a ser tu amante. Quiero aprender a desnudarme frente a tus ojos. Deambular por tus laberintos para enumerar tus miedos sin palabras y reírnos juntos. Pasa tu pierna por arriba de la mía. Júntalas. Admíteme a sentir tu sexo, no pienses si está vivo o inerte; déjame con él a solas. No te metas, hacemos buena pareja. Vuelve a imaginar. Permite que el tiempo no trascurra. Enciérrame en tus fantasías. No me des la llave; tampoco la conserves. Quiero sentir tu falo sobre mi cuerpo. Bordéalo. Suave, sin que me de cuenta que lo estás haciendo; pero no te detengas.
Ayúdame a desprender mis ataduras, para caer rendida en tu altar. Quítate tus prejuicios. No pretendas, sólo déjate ser. Llévame a tu mundo, dame la bienvenida. Penétrame en el instante que mi cuerpo se haya tensado de deseo. Quiero recibirte. Estréchame. No me sueltes cuando suspire; elévate conmigo. Mezcla tu respiración con la mía. Vuelve a penetrarme, entra completo en mis cavernas, lléname de ti. Escucha mis gemidos leves y compártelos. Besa ligeramente mi hombro. Trátame con delicadeza; sujétame firme. Envuélveme en tu sensualidad, quiero explorarte. Perderme. Laberíntica danza conduce mi deseo hasta llegar a ti. Enlaza nuestras manos; deja que suden. Vuelve a besarme. Hazme el amor; lígame a ti.

Prepara café en la mañana y vete antes de que despierte. No olvides un calcetín, ni intentes besarme. Date la vuelta y déjame con tu presencia entre mis sábanas. Humedece tu boca con el sabor de mis besos; búscame en tu memoria. Si me encuentras, desea conocerme; si me pierdes, cierra tus ojos y conserva mi sabor. No vuelvas a pensarme. Recréame en tus fantasías. Funde mi piel en otras mujeres y si aún así extrañas mis pecas y quieres contarlas, invítame a conocer tus secretos.

No me engañes. No te engañes. Dejemos un espacio en nuestras onírico en nuestras vidas.

lunes, 23 de marzo de 2009

Confesiones


Hay días que me levanto con mis deseos al máximo. Abro mis ojos y no puedo concentrarme en nada más que en mis infinitas ganas de tener una piel deliciosa a mi lado. En ocasiones sólo pretendo hacer desaparecer este impulso y me escondo debajo de las sábanas con la esperanza de volver a dormirme. Otras, sé perfectamente que mis planes de refugio no funcionarán, entonces dejo libre mi cuerpo, invento o recuerdo amantes, sueño fantasías; recurro a mis novios con pilas o simplemente me dejo ir con el calor de mis manos. Momentos intensos. Me encanta hacerlo. Conocerme, aprender a darme placer, saber lo que excita, es un arte. Me siento libre y a la vez esclava de mis apetitos voraces.
También aprendí que me deleitan los videos. Experimento dejando mi cámara en un punto fijo para que me filme. Por instantes parezco estar consciente de ella, y en otros me escapo por completo. Me complace desdoblarme; verme dentro y fuera de escena, con ojos propios o creando los ajenos. Observo la belleza de mi cuerpo; mi boca retorcida de placer; mis ojos que se entreabren y cierran, mis piernas temblando esperando recibir gozo. Algunos films son buenos, fantaseo con subirlos a la red. Me pone realmente cachonda pensar en los hombres y mujeres que pueden mirar y disfrutar de mi intimidad. Me excita la idea de exponerme. Estar desnuda frente todos, ser imaginada y deseada, suponer lo que les antoja conmigo y en sus vidas privada. También me apetece entrar en los chats de sexo en vivo y observar a las parejas en su esplendor máximo. Dejan su cámara web conectada y puedes ver lo que hacen sin restricciones. Algunos son excelentes; preparan su set con audio y fetiches: lencería , zapatos de aguja, disfraces de colegialas, esposas; una variación amplia como la imaginación misma. Al verlos mi voracidad explota; mi deseo se funde con ellos; anhelo el instante que yo haga lo mismo. Hace algunos días encontré dos parejas divinas; dignas de los mejores favores del Kamasutra; cuerpos preciosos, pero sobre todo libres en sus movimientos; voyerismo: unos de los máximos deleites de mi placer.

Los juegos son mi perdición, simplemente me encantan. Un amigo me lo dijo: “para ti el sexo no tiene ninguna importancia, si no le encuentras significación”. Es cierto. Ese día terminamos en la cama porque era domingo y sobre todo porque estaba deprimida; fue después de unos buenos “sexy ejercicios” que él se confesó. Es cierto. Un amigo puede darme una “excelente mano” en estos casos, pero no me es suficiente. Me falta un bomboncito; alguien que comparta conmigo la voracidad de mis impulsos; necesito un amante de verdad, de carne y hueso. Que pueda olerlo y extasiarme en su humor; bañar su cuerpo con mi crema favorita (sabor piña colada) y recorrerlo con mi lengua hasta devorarlo; que se extasíe en mi sexo y beba de mi néctar sin prisas ni ataduras; un hombre que sea mi cómplice, que esté dispuesto a volar. Alguien que no se asuste, pero que tampoco pierda de vista que soy una mujer y necesito algo más que sexo. Que una de sus máximas principales sea: “el deseo se despierta con buena conversación, caricias y miradas”. Un amante y un amigo, que comprenda que el reloj y los engaños son los principales enemigos del orgasmo. Un hombre que bese mi senos con la misma pasión que me cuenta un chiste; y encuentre en mi risa el preludio de mis gemidos.
Un regalo exquisito; espero que la vida pronto vuelva a entregarme.

martes, 17 de marzo de 2009

Buenos días mañana


Hace unos cuantos días que ando muda, con los dedos atados sin poder escribir un solo renglón. A veces me saturo del trabajo, de la vida diaria, de mi. Huyo a las esquinas dobladas a ver si me encuentro un alma solitaria, para esconderme otro poco. No ocurre. Esta mañana, como tantas otras, tomo café sola en mi cama. Hubiera deseado una compañía; alguien que me esperara de regreso a las sábanas tibias. Nadie. Silencio. Me pregunto si será eterna esta sensación. Abro mi máquina, trabajo de rutina; correos, prisas por entregas, archivos que no pasan, otros llegan; pienso. No tengo mucho tiempo por estas fechas, mi maquinaria de vivir está súper activada; sin pausa.

Quisiera sentir sus manos acariciándome, que en silencio me regalara besos. Deseo que alguien ahora rellenara mi taza con café caliente, humeante; que huela toda la casa a él, a mi, a esta mañana. Nada. Me levanto para hacerlo yo misma. Me agoto de mis caprichos.

¿Cuándo dejaré de tenerlos?. ¿Con leche? pregunto en voz bajita, tal vez yo misma logre contestarme. Sin leche, se ha terminado. La realidad respondió por mi.

Regreso a mi teclado; trabajaré un rato; buen inicio para estos días apocalípticos.

martes, 3 de marzo de 2009

Tacones rojos.. ¿dónde están?

Las mujeres no tenemos un símbolo sexual equivalente a lo que significan las prostitutas para los hombres. Es un hecho. No lo digo desde una posición moralizante, tampoco hago ésta división con pretensiones sexistas, sino que surge como la necesidad de encontrar un emblema semejante. ¡Claro! existen hombres dedicados a la pornografía (sex simbols, streeapers, latin lovers caza fortunas) que son capaces de volver loca hasta a la mujer más aseñorada; frívolos, cachondos, interesantes, arrivistas, seductores, inteligentes; existe una amplia gana, pero no le llegan ni a los tacones —rojos por cierto— de lo que representa la prostitución y el significado tan amplio que conlleva. Es sabido públicamente que es la profesión más antigua y que ellas han desempeñado un rol muy significativo en nuestra sociedad, a pesar de ser considerada (en la mayoría de los países, al menos de este lado del mundo) como una actividad fuera de la ley.
Sin alejarnos del punto de partida, las féminas de este planeta no tenemos este símbolo; es un hecho. Los motivos por lo cuales carecemos de esto pueden ser múltiples: la opresión con la que se ha manejado la sexualidad femenina desde hace miles de años; porque entendemos de forma diferente el amor y el sexo; por lo que fuere, no está presente. Me pregunto ¿qué hubiera pintado Toulouse Lautrec si hubiera sido mujer?, ¿dónde hubiera depositado la fuerza de su pincel? Los cabarets, las variedades, las interminables noches que pasan estas mujeres paradas en las esquinas esperando a sus clientes, tantas y cuántas más historias tenemos de ellas reflejadas en las bellas artes, en la poesía de Bukowsky, en la narrativa de Miller
, en los films de Almodóvar. Musas de los grandes maestros, que han dedicado parte de su obra — o esta completa— a retratarlas, amarlas, vivir con y para ellas; ¿cuántos no han corrido a sus camas, bajo las sábanas sucias de hotel barato a llorar como niños sus más amargas penas? Las han sentido madres, amigas, amantes, hermanas. ¿Cuántas de ellas no han sido, o son hoy mismo, consejeras de artistas, políticos, directores, padres de familia, quebrados o sobresalientes? Esta idea romántica es la que me asalta al enfrentarme a las obras que abordan el tema y sin embargo a pesar de haber buscado un espejo de ellas, aunque sea un reflejo de lo que representan en el género masculino, me he quedado desolada. Cuando intenté escribir un poema pensando en dedicárselo a “ellos” no pude encontrar tan sólo el sinónimo para nombrarlos. ¡Ni hablar de los fetiches! “una minifalda justo abajo de las bragas rojas transparentes, medias de red con ligueros; un brassier que se cae con tan sólo jalar un hilito.” A cambio, ¿qué nos ofrecen a nosotras...? ¿una tanga de leopardo y unas botas vaqueras? ¡Que a su vez compartimos con el mundo gay! Pareciera que siguen siendo ellos solamente quienes imaginan fetiches. Mentira. Ustedes, mundo masculino, tienen mucha imaginación, no hay duda. Han “diseñado” un estilo de nosotras mismas, lo han hecho a imagen y semejanzas de sus propias fantasías sexuales; nosotras aún hemos confeccionado el nuestro. Quizás porque no tenemos los mismos intereses y jamás tendremos, pero —pienso— ¡que interesante hubiera sido! Más justo, tal vez. Digo todo esto con libertad, sin meterme de ninguna manera con la guerra de poder, que encierra tanto la prostitución como el sexo; es sólo por la belleza que este mundo despierta, la fascinación poética, la sordidez que nos explota sobre la cara; por el espejismo.
Sin duda todos somos parte, tanto los que las llaman prostitutas, o sexo servidoras, rameras, golfas, putas... (en algunos casos nefastos, al lado de la palabra madre/s) ¿Cómo negar que somos hijos de esto? El tema es inagotable; distintos puntos de vista, posiciones, perspectivas, sin embargo quedamos faltas de este modelo, huérfanas; a la deriva de las fantasías que seamos capaces de inventar.

miércoles, 25 de febrero de 2009

Tiempo en que vivimos


¿Por qué será -me pregunto esta fría mañana- que tanto anhelamos encontrar ese amor que nos deje perplejos, azorados, flotando; ¿qué nos sucede después? ¿será cierto, entonces, que más nos interesa la “cacería amorosa”, que amar verdaderamente y mantenernos comprometidos? ¿qué nos está pasando? tal vez sea el tiempo veloz que hoy nos toca; o porque compramos de barata la idea del imaginario posible y esperamos constantemente que el futuro nos depare mejores situaciones. ¿Qué ocurre con nuestro compromiso en la relaciones personales? Brinca la reflexión; me quedo sin aliento, recupero fuerzas y asomo mis ojos al abismo. Por momentos, creo que nos cuesta más relacionarnos con las personas que nos gustan de las que sentimos podríamos enamorarnos. Noches enteras discutiendo el tema con amigos, algunos reconocen que así es. La idea de pensar que conoces a alguien y que tal vez esta persona estará íntimamente en tu vida, da lugar para que afloren los miedos y entonces salimos corriendo. Varios (palabras más, palabras menos) dijeron: “cuando tienes intimidad sexual con alguien después todo cambia y no ya nada es igual”. Haciendo memoria en mi historia, podría afirmarlo. A simple vista, parece una respuesta cierta. Con seguridad, a muchos nos ha pasado que tenemos sexo con alguien y luego la relación se pone o tensa, o fría o nos enamoramos, o terminamos por no ver nunca más a esa persona. Sin embargo considero un poco injusto para con el sexo, echarle toda la culpa. En todo caso tiene que ver más con nuestras emociones y la propia conciencia que con el acto sexual mismo. Es cierto que el sexo, sobre todo en esta sociedad moralizante y de doble cara, trasforma nuestra percepción del otro/a, pero sobre todo, no olvidemos, que es un reflejo de nosotros mismos, un aspecto de nuestra vida. Miedo. Otras de las respuestas recibidas; ¿a qué realmente? indago ¿a la trasformación? ¡Cuanta necedad cargamos los seres humanos y cuán destructiva puede ser!, pues si de algo podemos estar seguros y bien tranquilos, es que todo lo que tenemos dentro y a nuestro alrededor será trasformado. Si tan sólo pudiéramos aceptar esto, dejar de lado tanta resistencia, sería mucho más sencillo entendernos. El compromiso, comprendido como un instante que vimos y deseamos hacer perdurar en el tiempo futuro, sabiendo que no podemos controlar. El deseo de tener el control sobre las cosas y más aún en las emociones humanas, es lo que tanto daño nos provoca. Sufrimos porque no tenemos esta seguridad, cuando a ciencia cierta la única certeza es el incierto devenir del tiempo y las pautas que este impone. Insistiendo en conservar a puño cerrado aquello anhelado, no hacemos otra cosa que poner en peligro de extinción lo que tanto nos esforzamos por proteger. Fácil de escribir, difícil de entender. Ya dice la voz popular con sapiencia: “el corazón tiene razones que la razón no entiende”, tal vez esta sea la repuesta más cercana que encontré esta mañana, antes de cerrar mi computador.

jueves, 19 de febrero de 2009

Crear


Crear, crear, crear; hay momentos que deseo crear una nueva vida. Un personaje que se parezca a mi, pero que fuera distinto. Conservaría algunos recuerdos, souveniers de lo que fui; cosas que quepan en un maleta.

Nada de eso.

Hay días que pienso en cambiar quien soy y transformarme en un ser distinto. Tal vez lo anterior ni sea necesario; si sólo moviera algunas de las piezas del ajedrez entonces podría probar ser otra. Me gusta quien soy, es cierto, pero estoy cansada. Hace rato ya, y no consigo dejar de estarlo. Mis tiempos de ocio son suficientes, los del goce también, la recreación tampoco es el problema; sin embargo esta sensación (porque es una sensación nada más) irremediablemente aparece; a veces un miércoles, otras un sábado; no importa si es feriado o estoy repleta de trabajo; se presenta y se instala. Abrir un círculo nuevo ayudaría bastante, aunque a veces la pereza de hacerlo es lo que me detiene. Ni siquiera la pereza de hacerlo, yo para eso ignoro la este pecado capital, sino el presentimiento del desenlace, es mi desaliento. Me gusta quien soy, mi mundo; reo que porque tanto me gusta, es que debo aprender cuidarlo mejor, a cerrar mi interior, no permitir que cualquiera sienta que tiene derecho de entrar, no señor. Existen reglas en esta casa; a veces parezco olvidarlas.

Me pierdo.

En este afán tan mío de buscar conexiones, en mi ansiedad del encuentro mágico, es la premura la que gobierna mis emociones. Abro mi intimidad, mi cama, mi vida; afloro. Compartirlo me encanta, simplemente me encanta, luego pago con el dolor del abandono y la huída. Al entregarme, doy una parte de mi, no sé separarme, dividirme. Para cuando debo hacerlo, ya estoy desfragmentada. Soy la que parece capaz de todo, sin embargo no lo soy, solo aparento. Tengo tanto miedo e intentos por esconderme, que al final del círculo termino no siendo; me convierto en mis personajes, tan honestos y sinceros, pero no dejan de ser eso: un personaje. Y otra vez me desfragmento.

Esa soy yo.

Un ser integro, cosido por finos hilos de retazos propios. Sé que una vez soñé ser quien soy y la vida que tengo. Hoy deseo imaginar otra, proyectarla; no sé si será falta de inspiración, o que los horizontes los veo cortos, pero no se me ocurre que vida inventarme; entonces escucho vidas ajenas, las observo, me zambullo en ellas; anhelo tomar algo y hacerlo mío, y cuando vuelvo a girar encuentro que otra vez lo he contaminado. En vez de escuchar, hablé con mi ego hasta el tope, una vez más me siento triste por no poder dejar de ser yo misma; ni al escribir estoy en tregua. Este canto desesperado y agotador de continuar el mismo sendero a pesar saber que no conduce a la meta deseada, es un trabajo que se diluye.

Ego, con él o sin él, estoy en problemas.