Ser la sombra de lo que alguna vez creí, es como intentar quitar el moho de la pared a la cual jamás le ha dado el sol.
Nada en particular. Sólo unas cañas. Beber un poco; resistir. No sé por qué lo hizo. No me queda claro qué motivos tiene, qué le despierta. Tal vez la misericordia, tal vez un gajo de justicia. Darme una porción de aquello que alguna vez prometió y que por falta de experiencia, buenos consejos, y sobre todo, porque el designio así lo marcó, él no cumplió su palabra. ¿Que más da eso ahora? No tiene importancia alguna. Sin embargo hoy miró mis ojos miel metálicos y volcó mi alma. Sus palabras provienen de una lengua jamás comprendida; y aún así siempre escuchadas. Caladas. Talladas. Ni hubo ni tiempos, ni distancias, ni dolores que las borraran.
Y la tarde pasó. Como los días, los sueños. Y me fui desmoronando. Quedé fría. Me fui muriendo. No se veía ya mi rostro tras el espejo.
Mi sonrisa jamás volverá a ser la misma.
El tiempo nos gana a todos.
jueves, 25 de marzo de 2010
miércoles, 17 de marzo de 2010
Hay días...
Otra vez el malhumor de los días cotidianos, de las cuentas que me persiguen, de la nevera vacía, de los cristales manchados, de la nefasta tarea de hacer diario la cama, otra vez me acechan. Observan mis malos ratos expectantes de que caiga -una vez más.- en sus filosos colmillos y ser así víctima irremediable de sus fechorías. Esos días.
Otros basta con echar con una mirada interior, o con pasar de todo, o de preparar una sopa y así se aliviana; de esos hay muy pocos. Existen también los días en que es necesario tomar medidas drásticas, escaparme del mundo, esconderme, taparme hasta la médula y no asomar ni mis ojos.
Hay días a veces, en muy contadas ocasiones, en que la vida es menos maliciosa. Estampa una sonrisa detrás del teléfono, te avisa que la mano está tendida antes de que cortes los lazos, te da oportunidad de cambio, sin hundirte hasta el extremo. Y son esos días los que me llenan, los que me dan la vida. En lo que todo en absoluto deja de estar en el aire y transitan un tiempo. Vuelvo a fragmentarme de inmediato, sin necesidad de trampas, ni caídas ni huidas ni hoyos.
Porque esos días que prometen soles nuevos, vidas, miradas y sueños, esos días son por los que vivo.
Otros basta con echar con una mirada interior, o con pasar de todo, o de preparar una sopa y así se aliviana; de esos hay muy pocos. Existen también los días en que es necesario tomar medidas drásticas, escaparme del mundo, esconderme, taparme hasta la médula y no asomar ni mis ojos.
Hay días a veces, en muy contadas ocasiones, en que la vida es menos maliciosa. Estampa una sonrisa detrás del teléfono, te avisa que la mano está tendida antes de que cortes los lazos, te da oportunidad de cambio, sin hundirte hasta el extremo. Y son esos días los que me llenan, los que me dan la vida. En lo que todo en absoluto deja de estar en el aire y transitan un tiempo. Vuelvo a fragmentarme de inmediato, sin necesidad de trampas, ni caídas ni huidas ni hoyos.
Porque esos días que prometen soles nuevos, vidas, miradas y sueños, esos días son por los que vivo.
jueves, 11 de marzo de 2010
lunes, 22 de febrero de 2010
Presente...
Y si es cierto que el universo puede transformarse profundamente en tan sólo un instante? … y que nuestro tiempo no es nada más que un lapsus de segundos; ¿y si por esta vez dejamos de dar vueltas y pensamos distinto ? ¿Que alegría saber que nada es estático, sobre todo aquello de los días grises y tristes, de las soledad.
Hoy sé que su palabras abrieron un portal en mi camino. Me descubro nueva, distinta. Diferente. Ya no importa el pasado como referencia de mi; me permito ser lo que hoy la vida me está invitando. Me aferro al presente, me clavo en él ¡y me siento viva!
Todo cambia, todo se trasforma....
Hoy sé que su palabras abrieron un portal en mi camino. Me descubro nueva, distinta. Diferente. Ya no importa el pasado como referencia de mi; me permito ser lo que hoy la vida me está invitando. Me aferro al presente, me clavo en él ¡y me siento viva!
Todo cambia, todo se trasforma....
sábado, 6 de febrero de 2010
térmicas
Hoy, soy una sucesión de sueños rotos y de de aquellos que deseo vivir, un espacio vacío que se consume sin tregua. Oscuridad y luz. Estoy fuera de jugada; y más adentro que nunca. Espiral. Maldito espiral.
domingo, 31 de enero de 2010
Sin imágenes
Después pensé si sería cierto aquello que soñé. Sus manos recorriendo mi cuerpo, su lengua clavada en mi oído, susurrando palabras. Cerré mis ojos y deseé volver a sentirlo, su fálico sexo atravesándome sus manos apretadas en mi clítoris, su boca succionando. Quise fantasearlo, y ni para masturbarme alcanzó su imagen. Volví a perderlo entre las sábanas de olvido y mentiras exhaustas. Así, fui haciéndome a la idea, de la despedida. Del desencuentro.
(me he quedado ya sin imágenes...)
(me he quedado ya sin imágenes...)
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