martes, 8 de diciembre de 2009
Petrificada
Con ganas de todo y nada a la vez. Harta de estar harta.
Cansada y aburrida de perder a cada paso el sentido voluptuoso de la vida. Y aún así tener que seguir.
El límite se distorsiona, cuando mis ojos buscan alcanzar el horizonte.
Hasta mis sábanas se han enfriado entre las emociones retorcidas.
Será el tiempo quien me salve; quien me regale las ganas que se han ido.
Serán los cambios un camino de vida y una forma de mezclar; que sin ello poco o nada me queda.
Anclada. Una vez más, conmigo hecha piedra.
Otros días; otros tiempos...
martes, 1 de diciembre de 2009
Mes de rebajas...

Entra el mes de las rebajas. Se vende y se compra todo: chocolates, alfombras, copas; ordenadores, porta-retratos, Ipods; ¡hasta libros!. Espejos; sandalias, lencería, pavo relleno; sidra, coches, viajes en crucero, en avión en tren, en bote, en como mierda sea. Tarjetas navideñas; plantas, manteles, lips tick, muñecas, peluches, pasta de dientes. Innumerable cantidad de artículos que adquiere la gente con más desesperación que en otras ocasiones. Seres esclavos del consumo que pretenden alcanzar la puta felicidad aunque sea en diciembre.
Hacen balances del año, sus éxitos y fracasos, siempre desde el ego, sin medirse, con esas ansias de salir librados o de caer en depresión, da lo mismo. Pero de forma espectacular, como un teatro. Con abismos de emociones, saltándose la realidad decadente, las veces que fueron rutinarios, aburridos, faltos de deseos, de ganas hasta para hacerse una paja. Sin tener en cuenta que los sueños, las emociones e ilusiones son palabras que hace más de once meses que ni piensan. Acostumbrados a medirse según el dinero que hayan ganado, lo que hayan comprado, o vendido o tendido. Las personas con las que se han acostado, o conocido o leído; pendejadas. Siempre hacia fuera, jamás adentro. No vaya a ser que ¡zaz! Entre un poco la bruma de la tristeza y caigamos en depresión, en manos de las culpas, que como vampiros chupan la sangre y cuando ya nada más pueden obtener de su víctima ¡pues adelante con el que viene! Frenesí de sangra nueva y a meterle caña. Veneno y culpa rebotando por las paredes...
Y sí seguimos en las rebajas. Porque las emociones también están en venta, los amigos que ni te conocen te invitan a compartir noches alegres, las sonrisas explotan; nadie se queda solo, no , no, no; eso no. No es normal y menos en este mes. No aplica según el calendario. Podés hacer lo que sea, pero no desear desear estar solo sin parecer alguien raro. Podes perder tiempo Internet, pendejear toda tu vida, no saber quien eres, podés chupar mil pollas, o ninguna, tragar caviar o frijoles; ser dios o bruja, pero desear estar contigo, necesitarlo eso si que no.. Y menos -como he dicho- ¡en el mes de las rebajas!Que patéticos podemos llegar a ser, triste es ver como la maldita vida cotidiana se nos filtra... eso es lo que voy a medir: ¿cuántas ganó ella, cuántas yo?Vomito miedo. Las multi-luces de colores recién se van encendiendo...
y aún no huele a navidad...
miércoles, 18 de noviembre de 2009
... han dicho ¿tranquila?
Las pulsiones más fuertes, me llevan a intentar –una y otra vez- capturar el instante; no dejarlo ir. ¡Atraparlo!, sin embargo la única que está atrapada soy yo. Encarcelada entre las paredes de mis horas diluidas y mis miedos acechantes. Perdida entre el deseo que me consume y la falta de voluntad para llevarlo a cabo. ¡Las pasiones son tan adictivas!. Síndrome de abstinencia en el cual sobrevivo y aún así no anhelo hacerlo. No quiero tenerlas ni dejar de padecerlas. Como inerte entre las sombras me siento tranquila al costado de la nevera, y miro por la ventana. He dicho tranquila, ¿pero a quién se le ocurre que vivo tranquila o que deseo hacerlo? ¿Quién me lo ha machacado? ... no sé, no quiero indagar frente al refri vacío y mi cama inquieta.
Tranquila, no se puede estar tranquila cuando el coño te arde, y tampoco puedo estarlo cuando me deja de picar
Vuelvo a mi; y no veo otra cosa que sombras...
¿Gestación?
jueves, 12 de noviembre de 2009
Deseo letras
jueves, 5 de noviembre de 2009
Entrañas

Toqué mis entrañas, empujada por él.
besé mi alma
abracé mi fuego;
mojé mis sábanas derramadas de mi.
Entropía.
Y aún así,
entre las líneas perdidas
por momentos me extraño.
Y te extraño.
Con las ganas explosivas de volverte a besar,
devorarte con mis gemidos.
Convirtiendo tu pasión en arco voluptuoso
de excitadas emociones.
Volver a comerte,
A lamerte,
A chuparte.
Y así, hoy, después de beberte
aún así te extraño.
Nuestro cuerpo de ayer fue uno
y los diablos mismos salieron a besarnos
nuestras líquidas pieles
que destilaron profundos secretos;
y pactamos.
Y fusionamos
¿será por eso que esta noche te extraño?
martes, 20 de octubre de 2009
Something different

Yo, que creí que ese mismo día estaría lista para regresar a mis calles de Madrid, a los bares y la gente que comenzaba a extrañar; yo, volví a equivocarme. Acostada en la camilla, no hubo ni "nos", ni corridas, ni hostias. Terminé con una férula de punta a punta de mi pierna izquierda y como remate, un par de muletas.
Hoy, veo pasar las cosas desde mi ventanita interior. Aquello tan simple y mecánico como el café matutino; ponerme unos jeans y salir con pelos parados a llevar a Estanis a la escuela, o tomar mate desde la rivera de mis sábanas, hoy se ha vuelto un poco más que complicado. Algunas tareas, -más de las imaginables- se son directamente impensables. Como por ejemplo el café y llegara al cama sin tirarlo, o mis deseos de fumar que me recuerdan que vivo en un precioso ático de Madrid y que si algo me había gustado del lugar era su "laberíntica" entrada y me quedé sin tabaco, entre los miles de etcéteras que se me ocurren.
En el caleidoscopio de la vida, todo se trasforma. Ha cambiado mi perspectiva. Lo que damos por obvio, sólo con que nos falte un día comprendemos su importancia.
Recostada y con la pata dura, le pongo mi mejor sonrisa y actitud a estas nuevas semanas de convivencia con la Realidad y me dispongo a encontrarme de lleno con las letras y mis afectos más cercanos.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Instante travieso
Aburrida de la conversación, en cuanto él hizo una pausa, aproveché para huir e ir al baño. En La Latina, ves muchas situaciones pero la noche de hoy hasta los baños servían de pasarela. Un enorme espejo remataban al final del pasillo. Mientras hacía fila, divisé un bomboncito. Su mirada me pareció sugestiva; le devolví el gesto.
La concurrencia de mujeres era abundante; faltaban cuatro para que fuera mi turno. Mi urgencia se hizo sentir. Un baño de hombres quedó libre. Esperé unos minutos; nadie lo usó. Miré hacia mis costados, una chica delante de mi. No parecía dispuesta a meterse “al de chicos”. Quise experimentar abrí la puerta y entré. Le puse seguro. Como era de esperarse, nada extraordinario surgió. Reflexioné sobre lo necio que resulta en ocasiones la separación de géneros. Recordé la cara de sorpresa de una chica al verme pasar y me reí; “finalmente terminamos frente a lo mismo”. Estaba en mis más íntimas abstracciones, cuando golpearon la puerta. Me sentí animosa; “Ocupado”, contesté divertida. Al salir, el chico de las miraditas esperaba su turno. –“Libre, caballero” le dije y le cedí el paso con algo de rubor en mis mejillas y una sonrisa sexy. –“Gracias”, respondió.
Enseguida fui a lavarme las manos. Estaban llenas de espuma jabonosa bajo el agua, cuando su presencia detrás de mi, hizo que levantara mi cabeza para confirmar que “mi amigo WC” me miraba por el espejo sin tapujos. Sus ojos recorrían mi cuerpo como si estuviera devorándome; me puso cachonda su actitud. La llave se apagó antes de que terminara. Él se acercó por mi costado, rozó mi cuello con su barbilla y pulsó el botón nuevamente. El líquido volvió a correr. Me enjuagué. Con un leve movimiento, que fantaseé él distinguiría, empiné mis caderas invitándolo a acercarse. Lo hizo; sentí su sexo erguido. ¡Mmm, que rico! murmuré. La chica de camisa roja, sintió envidia, lo sé por la forma en que torció su boca. Aproveché que todos nos miraban, para rozar su falo con mis nalguitas y comprobar que estaba “a punto de caramelo”. Jugar con un desconocido y provocar a los otros, es una petit delicatessen, imposible de perdérmela. Me excité mucho. Aproximé mis caderas contra él; lo miré fijo a sus ojos a través del espejo; me puse lipstick en mis labios; y humedecí mis bragas.
Finalmente me fui. Caminaba por el pasillo rumbo a la salida, cuando él empujando la puerta del baño –el mismo en el que yo había estado- dijo: “Libre, señorita”. Me pareció voluptuoso encerrarnos. Todos nos vieron hacerlo; me puse más hot. Entramos; lo recosté contra la pared y lo besé; ¡un manjar de boca!. Le acaricié el cuello, bajé con mis manos por su pecho y con mis piernas froté las suyas. Sentí su sexo empalmado; mi respiración comenzó a ser profunda y agitada. Su cuerpo se contorneó. Nos entrelazamos. Su falo en mis manos me pareció divino; deseé tenerlo dentro de mi; gemí de placer. “Tu turno” dijo y cambiamos la posición. Recogió mi cabello por encima de mi cabeza –eso me fascina- y lamió mi cuello hasta llegar a mis pezones y succionarlos. Deslizó sus dedos entre los pliegos de mi falda; acarició mi sexo por encima de mi tanguita y volví a humedecerme deleitada. Trencé fuerte mis piernas a las suyas y comencé a contornearme. Apreté su sexo contra el mío; cachonda. Estaba a punto de arrodillarme para hacerle una felattio de locura, cuando un: tock tock estalló como bomba. –“Ocupado” dijimos al unísono acompañado de una carcajada. Nos dimos un abrazo de complicidad instantánea. Nos acomodamos la ropa, el cabello; abrimos la puerta y salimos. La fila de espera para el baño de hombres se había hecho larga. La cara de sorpresa de los demás, fue impactante.
Nos despedimos con sólo una mirada. Él bajó las escaleras; yo regresé a refrescarme, mientras observé como mi amigo se perdía entre la gente.
martes, 6 de octubre de 2009
volviendo se aprende
A mi sí me da; respondí frente al espejo esta mañana.
A mi sí me importa.
Y de entre las cacerolas viejas que no uso y alguna que otra pesadilla entrecortada, veo sangrar mis sueños. Los veo que intentan sonreírme y así se mantienen firmes y tiesos frente al huracán. Mi alma se siente podrida, hueca, moribunda, pero no es hoy un día gris, ni un día en que pueda ponerme triste, menos aún melancólica. Hoy no. Hoy está el sol.
Regreso a mi viejo espacio, donde tengo un refugio, frágil, débil, pero mío. Un espacio construido a base de lo que soy, a pesar de mis hoyos y ansiedad voadoras, aun a pesar de mi.
¡Bienvenidos a mi tuerto mundo mágico!
miércoles, 26 de agosto de 2009
Mudanza
Mudando de casa, de tierra, de mundo;
cambiando.
Conociendo bocas, manos, cuerpos
que susurran historias en mis oídos;
Entre letras sueltas que se abren como mis piernas;
encontré una página Web con mi nombre:
mi nuevo Web site....
miércoles, 12 de agosto de 2009
Completa

Necesité sus besos en mi espalda; sus manos en mis pechos, sus piernas entrelazadas, su lengua en mi sexo, su verga en mi garganta; sus palabras en mi alma, sus ojos en los míos, sus pies descalzos.
Busqué en sus sueños, olí sus miedos; me hundí en su pecho, me clavé sus dagas; tragué su néctar dorado, hirviente; me bañó en la cara.. Bebí de su vida. Mordí sus dedos, teñí sus sábanas de mi sangre, perdí la cabeza y la recuperé en la esquina; lloré y vomité odio. Corrí asustada y salpiqué sus paredes de anestesia. Me asustó asustarlo y grité fuerte; -después- .. lamí sus pies suplicante. Entregué mis nalgas, y no guardé barreras, aullé, tapó mi boca y lo hice más fuerte; me quedé sin aire; y respiré.
Y sólo así, sólo así, pude voltearme y saber que lo vería. Mover mi mano sólo para sentir la suya, sin buscarla; simplemente lo sabía. Y sólo así me volví libre. Y sólo así entendí, por fin, que soy completa.
martes, 4 de agosto de 2009
Otro café
Un café. Escribir y un café.
¿Es mucho lo que pido?
La vida puede ser un infierno si lo cotidiano está en caos. Tan vulgar como la costumbre y tan difícil de cambiar.
¡Otro café, por favor!
sábado, 18 de julio de 2009
Tarde de vidrios escurridos

Llueve; afuera y dentro.
Me pierdo.
Intento seguir mis destinos, por más pequeños que estos parezcan. La búsqueda se lleva parte mi. Pretendo detenerme sobre el teclado y escribir. Mis dedos se entumecen de ansiedad. Mi boca permanece inmóvil y aun así creo que el mundo entero me escucha. Desarticulada.
Trato, una vez más, de seguir mis impulsos, de volcarme a las letras reclamando paz. Fracaso.
A lo mejor si lloviera menos, o si dejara las emociones para otro día, o si tomara té en vez de vino. Tal vez si usara menos pantalones y más faldas, o si tuviera el cabello corto; tal vez si hubiera comido fruta; tal vez así sería otra mujer. Imposible. Aunque hiciera todo aquello que debiera, aún así se clavarían las dagas filosas en mi pecho. ¿Será qué me gusta demasiado? o ¿sólo una postura miserable de mi presencia?
Pregunto.
No respondo.
Ha dejado de llover, y el timbre me ha salvado. Perderme esta tarde entre las conversaciones ajenas, tal vez así logre sobrevivir.
lunes, 13 de julio de 2009
Deseo
Tengo ansias de vos. De tus besos, de tu lengua; tu sexo. Tengo ganas de fundirnos.
Escribo y me contesta tu silencio.
Aun así, no me dueles.
Te llevo como los lunares de mis labios. Sé que me deseas en tus noches infinitas y que pretendes envolverte entre mis sábanas.
Escapas de mi, te escondes de ti; te presiento. En tus amargas horas de misterio, son tus ojos los que te traicionan, y es tu fuego el que me habla.
Te escucho. Suave, como tus manos, llegan tus palabras a mis oídos.
Permaneces; y no me entristece tu ausencia.
Vuelvo a quedarme con mi deseo de vos; tan voluptuoso, como el olor de tu piel junto a la mía.
miércoles, 1 de julio de 2009
Válvula
A veces escribir actúa como válvula disparadora, tan fuerte es esto, que entro en estado de mutismo ante situaciones en las que deseo volcarme de lleno a las letras. Es una lástima. En verdad lo es.
Debería poder separar mejor mi personaje de mi ser, pero es que ya, perdida entre los dos, no sé cuál es cuál. A lo mejor unas vacaciones de ambas sería liberador, pero resulta que cada vez que lo intento sucede algo. Una vez mi personaje mi prometió quedarse en casa sin hacer mayores reclamos; pero al instante de hacer la maleta, llegó con sus sonrisa seductora y metió algunas ropas, eligió los zapatos que llevaríamos y hasta el perfume que usaría. Prendió un cigarro y permaneció en silencio. ¿Cómo decirle que no, a semejante acto de amor? Y ahí fui nuevamente: a llevarla conmigo. En otra ocasión, decidí que sólo iría ella, mi personaje, que seríamos excelentes amigas y la pasaríamos en exceso, pero resultó que me enteré y ¡me monté un berrinche de las mil ostias! Que cómo era posible que ella fuera y yo no, que al final qué onda, y tantas tonteras... sabíamos que detrás de esa pataleta se escondía la verdadera angustia, y comprendí el dolor que le causaba; sin más remedio que mi corazón enternecido desbordado de comprensión. Tomé su mano, limpié las lágrimas y sin más vueltas, subió al coche con nosotras.
Como digo, no es fácil ir con una y sin la otra. Más bien, imposible. Así que para este nuevo viaje, tomo las manos de ambas, aprieto fuerte y murmuro en su oído: Ahora sí las necesito. ¡Vamos a volar!; justo un micro segundo antes de dejar sentir el suelo debajo de mis pies y el vació en mis entrañas....
jueves, 18 de junio de 2009
Nacimiento
Por primera vez, me siento segura. Aún en la presente ausencia.
¿será que estoy creciendo?, pregunto en silencio para no despertar del ensueño.
Las voces cambian, se trasforman en algo nuevo.
Nacimiento que te esperaba; ven pronto a mi encuentro.
lunes, 8 de junio de 2009
en mi hombro derecho

| Y sentí tus besos, y te besé. Y mordiste mi lóbulo derecho, y supe que estabas ahí. Porque las palabras pronunciadas, muchas veces, duelen menos que el silencio. Y porque sólo conociéndote puedo amarte. Y porque la sola sospecha de tu ausencia ensombrece mi alegría. Y sobre todo, sin excusas, porque desde que apareciste y me entregaste el calor de tus palabras y la fuerza de tus caricias, entendí qué sentido alcanzan las emociones. Y aun así sin saber cómo andar por este sendero que a veces pánico me produce, así tomo tu mano y me vuelvo a sentir segura. |
viernes, 29 de mayo de 2009
Resbalar contigo

“La fantasía es el motor más fuerte de la sexualidad y el impulso que nos lleva a poder salir de nosotros mismos y compartir con el otro. Lo que nos trasporta a otro mundo y nos complace hasta hacernos sentir libres y completos; aunque sea sólo un instante”; escribí. Cerré mi compu y salí para su casa.
Me recibió vestido sólo con boxers; me gustó su apertura. Me besó apenas rozando mis labios y entré. Set completo me esperaba en el centro de la sala: una gran tela roja cubría la alfombra, velas alrededor ( no muy cercanas) formaban casi un círculo. La música y el incienso eran detalles infaltables. Me entregó una copa de champagne; “brindamos por la alegría de vivir”, dijo, mientras se terminaba de desnudar. Hacía calor. Se acercó a mí y me quitó los zapatos. Extendió su mano e hizo que me sentara en el centro del escenario. Toqué la tela: era látex. Quitó mi vestido sin ninguna dificultad. Me sentí halagada en aquella atmósfera. Quité mis bragas. Estuvimos un rato mirándonos a los ojos; descubriéndonos; brindamos en silencio; cómplices. Después, él sacó una botella pequeña de aceite. Al abrirla, el aroma a vainilla nos inundó. Roció una porción generosa sobre su pecho y la esparció. Se acercó hacia mí. Pidió que me recogiera el cabello; lo hice. Llenó sus manos de aceite y comenzó a desparramarlo sobre mi cuerpo, primero mi cuello y mis hombros, los brazos, las manos; luego mis pechos, mi cintura, mi ombligo hasta mi llegar a mi sexo y acariciarme, suave, dedicado; completo. Continuó por mis piernas y pies. Sus dedos se movían ágiles; la delgada línea entre masajes y carias me hacía temblar de placer. “por favor, voltéate”, dijo; lo hice. Humedeció mi espalda y siguió bajando, no hubo un solo rincón de mí que no estuviera cubierto. Él también se puso. Luego, se acostó a mi lado y me abrazó. Comenzó a deslizarse de arriba hacia a abajo, frotando su cuerpo contra el mío; untándome de él; rozándonos. Resbalábamos en el látex con una tersura inigualable. Sus piernas rodeaban las mías, su manos, su cuerpo. Yo me puse muy cachonda; la sensación de estar suspendida en el aire o flotando me parecía exquisita; Buscó mi sexo con su boca, como fruto jugoso que espera ser devorado; extasiada entré en espiral de mil sensaciones; me curvé de placer y él me siguió en mis ondulaciones; bailábamos la misma danza. El ritmo se acoplaba según los movimientos y gemidos de ambos; ¡súper rico!. Mis fantasías volaban; cuando él estuvo dentro de mi, miré sus ojos y me reconocí en ellos; sentí su sexo atravesándome y nuestros cuerpos se entrelazados girando sobre aquella tela, dándonos absoluta libertad. Yo escurría placer mezclado con mi néctar y sudor. ¡Una fiesta de placeres!
viernes, 22 de mayo de 2009
vecinas
http://www.flickr.com/photos/ciudaddelassombras
miércoles, 20 de mayo de 2009
hoy
viernes, 15 de mayo de 2009
tiempo de pasado

Es cierto que no debí hacerlo, pero la tentación es un gran problema y ahí estuve “sin querer” metida a revisar su celular. Terrible error, una hermosa mujer llamada Sonia en su galería de fotos. Uff, que horror, conocer la cara de la ex no es nada agradable, peor aún si la maldita es un súper bombón también. Pensé que si en vez de ser la ex del actual responsable de mis suspiros, la hubiera yo conocido en el gym, seguro seríamos amigas; pero dadas las circunstancias no veía mucho chance de serlo. Desearía realmente no haberla visto, así sería más fácil no pensar tanto en ella. No puedo dejar de imaginarlos juntos. Podría jurar, que de su viaje a Italia, a ella también le trajo de regalo un par de zapatos de tacón aguja y bragas negras trasparentes, súper delicado todo y además, es muy probable ¡que hasta de la misma talla seamos!; casi podría firmarlo. Fantaseo la forma en que le pedía que caminara en ropa interior por su casa, con los zapatos puestos, después de hacer el amor toda al noche. Juro que él se extasiaba perdido en los pechos de ella, besándole cada rincón de su cuerpo, acariciando sus piernas, su sexo, pidiéndole que se volteara para lamer, con la punta de su lengua, su cuello, su cintura, su nuca; embeberse en ella por completo. Alguna vez, seguramente, también jugó a amarrarla y convertirse en su dueño; para después cachondearla entre gemidos y suspiros largos. Conmigo hace lo mismo. Ata mis muñecas y mis piernas a su cama, mientras me dice al oído que soy su reina. Me acaricia; me siento libre y me entrego, me derrito entre sus besos y sus manos que recorren mi cuerpo. Tiemblo extasiada como jamás lo hice, me encanta. Me siento despojada de mi voluntad y entregada a él, libre y encadenada al mismo tiempo. Me humedezco; suspiro fuerte, contraigo mi respiración y tenso mi cuerpo. Luego él me cubre de aceite sabor chocolate y me lame sin olvidar ni un sólo hueco de mi cuerpo, lo recorre, lo succiona, lo penetra; esas noches son las mejores para mi. Me he sentido realmente especial junto a él y sus sexy games; me encanta. Me entrego completa; el olor a sexo invade la habitación, es un deleite de sensaciones nuevas e inexploradas. Termino explotado de placer, deseando querer abrazarlo, mientras permanezco atada, y él, acaricia con ternura mi cara. Después pienso que con ella hizo lo mismo; y entonces quiero exigirle que grite mi nombre; que lo repita hasta el cansancio; que me prometa que se lo tatuará en todo el cuerpo. Siento que me enojo de los celos. Pero él sigue conmigo, besando mis pezones erguidos mientras me dice que me quiere y con sus brazos rodea mi cintura. No quiero dejar entrar mis miedos, mis fantasmas, mis inseguridades. Beso sus labios y le digo que lo adoro. Me olvido de ella, por un rato, y pienso que unos de estos días le contaré mis temores, tal vez si los tres estamos ahí amarrados en las fantasías, dejaré de tenerle tantos celos a una extraña.
jueves, 7 de mayo de 2009
lunes, 4 de mayo de 2009
tarde de domingo...

Un paso y la vida cambia. Recorro calles y el paisaje no es igual; el sol está escondido detrás de un árbol o me deslumbra dejándome ciega, ¿qué más da?
Y yo que me sentía muerta, en el letargo eterno de mis días. Brinca, hoy, mi sangre agolpada en mis pechos erguidos; mis manos tiemblan por acariciarte a hurtadillas; quiero besarte suave y morderte; clavarte mis uñas y mi veneno; acariciarte mientras me miro en tus ojos.
No me desgasto en este sentido; te lo digo.
Sin miedo, sin ansiedades; sin vértigo.
lunes, 27 de abril de 2009
diálogo
miércoles, 22 de abril de 2009
esta vez, no regalaré ni una foto
lunes, 20 de abril de 2009
entre palabras

¿Será cierto, indago, que me enamoraré de ti?
sábado, 28 de marzo de 2009
Delgada línea
Hoy quiero besarte. Recorrer tus músculos con mi lengua. Sentir tu piel. Quiero apretar tus caderas y atarme a tu cintura. Enredarme. Quiero tu dulzura del principio y tu fuerza del final. Quiero tus manos recorriéndome. Deseo la habitación caliente de nosotros; sauna de sudor. Quiero tu aliento en mi rostro.
Ayúdame a desprender mis ataduras, para caer rendida en tu altar. Quítate tus prejuicios. No pretendas, sólo déjate ser. Llévame a tu mundo, dame la bienvenida. Penétrame en el instante que mi cuerpo se haya tensado de deseo. Quiero recibirte. Estréchame. No me sueltes cuando suspire; elévate conmigo. Mezcla tu respiración con la mía. Vuelve a penetrarme, entra completo en mis cavernas, lléname de ti. Escucha mis gemidos leves y compártelos. Besa ligeramente mi hombro. Trátame con delicadeza; sujétame firme. Envuélveme en tu sensualidad, quiero explorarte. Perderme. Laberíntica danza conduce mi deseo hasta llegar a ti. Enlaza nuestras manos; deja que suden. Vuelve a besarme. Hazme el amor; lígame a ti.
No me engañes. No te engañes. Dejemos un espacio en nuestras onírico en nuestras vidas.
lunes, 23 de marzo de 2009
Confesiones
Hay días que me levanto con mis deseos al máximo. Abro mis ojos y no puedo concentrarme en nada más que en mis infinitas ganas de tener una piel deliciosa a mi lado. En ocasiones sólo pretendo hacer desaparecer este impulso y me escondo debajo de las sábanas con la esperanza de volver a dormirme. Otras, sé perfectamente que mis planes de refugio no funcionarán, entonces dejo libre mi cuerpo, invento o recuerdo amantes, sueño fantasías; recurro a mis novios con pilas o simplemente me dejo ir con el calor de mis manos. Momentos intensos. Me encanta hacerlo. Conocerme, aprender a darme placer, saber lo que excita, es un arte. Me siento libre y a la vez esclava de mis apetitos voraces.
También aprendí que me deleitan los videos. Experimento dejando mi cámara en un punto fijo para que me filme. Por instantes parezco estar consciente de ella, y en otros me escapo por completo. Me complace desdoblarme; verme dentro y fuera de escena, con ojos propios o creando los ajenos. Observo la belleza de mi cuerpo; mi boca retorcida de placer; mis ojos que se entreabren y cierran, mis piernas temblando esperando recibir gozo. Algunos films son buenos, fantaseo con subirlos a la red. Me pone realmente cachonda pensar en los hombres y mujeres que pueden mirar y disfrutar de mi intimidad. Me excita la idea de exponerme. Estar desnuda frente todos, ser imaginada y deseada, suponer lo que les antoja conmigo y en sus vidas privada. También me apetece entrar en los chats de sexo en vivo y observar a las parejas en su esplendor máximo. Dejan su cámara web conectada y puedes ver lo que hacen sin restricciones. Algunos son excelentes; preparan su set con audio y fetiches: lencería , zapatos de aguja, disfraces de colegialas, esposas; una variación amplia como la imaginación misma. Al verlos mi voracidad explota; mi deseo se funde con ellos; anhelo el instante que yo haga lo mismo. Hace algunos días encontré dos parejas divinas; dignas de los mejores favores del Kamasutra; cuerpos preciosos, pero sobre todo libres en sus movimientos; voyerismo: unos de los máximos deleites de mi placer.
Los juegos son mi perdición, simplemente me encantan. Un amigo me lo dijo: “para ti el sexo no tiene ninguna importancia, si no le encuentras significación”. Es cierto. Ese día terminamos en la cama porque era domingo y sobre todo porque estaba deprimida; fue después de unos buenos “sexy ejercicios” que él se confesó. Es cierto. Un amigo puede darme una “excelente mano” en estos casos, pero no me es suficiente. Me falta un bomboncito; alguien que comparta conmigo la voracidad de mis impulsos; necesito un amante de verdad, de carne y hueso. Que pueda olerlo y extasiarme en su humor; bañar su cuerpo con mi crema favorita (sabor piña colada) y recorrerlo con mi lengua hasta devorarlo; que se extasíe en mi sexo y beba de mi néctar sin prisas ni ataduras; un hombre que sea mi cómplice, que esté dispuesto a volar. Alguien que no se asuste, pero que tampoco pierda de vista que soy una mujer y necesito algo más que sexo. Que una de sus máximas principales sea: “el deseo se despierta con buena conversación, caricias y miradas”. Un amante y un amigo, que comprenda que el reloj y los engaños son los principales enemigos del orgasmo. Un hombre que bese mi senos con la misma pasión que me cuenta un chiste; y encuentre en mi risa el preludio de mis gemidos.
Un regalo exquisito; espero que la vida pronto vuelva a entregarme.
martes, 17 de marzo de 2009
Buenos días mañana
Hace unos cuantos días que ando muda, con los dedos atados sin poder escribir un solo renglón. A veces me saturo del trabajo, de la vida diaria, de mi. Huyo a las esquinas dobladas a ver si me encuentro un alma solitaria, para esconderme otro poco. No ocurre. Esta mañana, como tantas otras, tomo café sola en mi cama. Hubiera deseado una compañía; alguien que me esperara de regreso a las sábanas tibias. Nadie. Silencio. Me pregunto si será eterna esta sensación. Abro mi máquina, trabajo de rutina; correos, prisas por entregas, archivos que no pasan, otros llegan; pienso. No tengo mucho tiempo por estas fechas, mi maquinaria de vivir está súper activada; sin pausa.
Quisiera sentir sus manos acariciándome, que en silencio me regalara besos. Deseo que alguien ahora rellenara mi taza con café caliente, humeante; que huela toda la casa a él, a mi, a esta mañana. Nada. Me levanto para hacerlo yo misma. Me agoto de mis caprichos.
¿Cuándo dejaré de tenerlos?. ¿Con leche? pregunto en voz bajita, tal vez yo misma logre contestarme. Sin leche, se ha terminado. La realidad respondió por mi.
martes, 3 de marzo de 2009
Tacones rojos.. ¿dónde están?
Las mujeres no tenemos un símbolo sexual equivalente a lo que significan las prostitutas para los hombres. Es un hecho. No lo digo desde una posición moralizante, tampoco hago ésta división con pretensiones sexistas, sino que surge como la necesidad de encontrar un emblema semejante. ¡Claro! existen hombres dedicados a la pornografía (sex simbols, streeapers, latin lovers caza fortunas) que son capaces de volver loca hasta a la mujer más aseñorada; frívolos, cachondos, interesantes, arrivistas, seductores, inteligentes; existe una amplia gana, pero no le llegan ni a los tacones —rojos por cierto— de lo que representa la prostitución y el significado tan amplio que conlleva. Es sabido públicamente que es la profesión más antigua y que ellas han desempeñado un rol muy significativo en nuestra sociedad, a pesar de ser considerada (en la mayoría de los países, al menos de este lado del mundo) como una actividad fuera de la ley.
Sin alejarnos del punto de partida, las féminas de este planeta no tenemos este símbolo; es un hecho. Los motivos por lo cuales carecemos de esto pueden ser múltiples: la opresión con la que se ha manejado la sexualidad femenina desde hace miles de años; porque entendemos de forma diferente el amor y el sexo; por lo que fuere, no está presente. Me pregunto ¿qué hubiera pintado Toulouse Lautrec si hubiera sido mujer?, ¿dónde hubiera depositado la fuerza de su pincel? Los cabarets, las variedades, las interminables noches que pasan estas mujeres paradas en las esquinas esperando a sus clientes, tantas y cuántas más historias tenemos de ellas reflejadas en las bellas artes, en la poesía de Bukowsky, en la narrativa de Miller , en los films de Almodóvar. Musas de los grandes maestros, que han dedicado parte de su obra — o esta completa— a retratarlas, amarlas, vivir con y para ellas; ¿cuántos no han corrido a sus camas, bajo las sábanas sucias de hotel barato a llorar como niños sus más amargas penas? Las han sentido madres, amigas, amantes, hermanas. ¿Cuántas de ellas no han sido, o son hoy mismo, consejeras de artistas, políticos, directores, padres de familia, quebrados o sobresalientes? Esta idea romántica es la que me asalta al enfrentarme a las obras que abordan el tema y sin embargo a pesar de haber buscado un espejo de ellas, aunque sea un reflejo de lo que representan en el género masculino, me he quedado desolada. Cuando intenté escribir un poema pensando en dedicárselo a “ellos” no pude encontrar tan sólo el sinónimo para nombrarlos. ¡Ni hablar de los fetiches! “una minifalda justo abajo de las bragas rojas transparentes, medias de red con ligueros; un brassier que se cae con tan sólo jalar un hilito.” A cambio, ¿qué nos ofrecen a nosotras...? ¿una tanga de leopardo y unas botas vaqueras? ¡Que a su vez compartimos con el mundo gay! Pareciera que siguen siendo ellos solamente quienes imaginan fetiches. Mentira. Ustedes, mundo masculino, tienen mucha imaginación, no hay duda. Han “diseñado” un estilo de nosotras mismas, lo han hecho a imagen y semejanzas de sus propias fantasías sexuales; nosotras aún hemos confeccionado el nuestro. Quizás porque no tenemos los mismos intereses y jamás tendremos, pero —pienso— ¡que interesante hubiera sido! Más justo, tal vez. Digo todo esto con libertad, sin meterme de ninguna manera con la guerra de poder, que encierra tanto la prostitución como el sexo; es sólo por la belleza que este mundo despierta, la fascinación poética, la sordidez que nos explota sobre la cara; por el espejismo.
Sin duda todos somos parte, tanto los que las llaman prostitutas, o sexo servidoras, rameras, golfas, putas... (en algunos casos nefastos, al lado de la palabra madre/s) ¿Cómo negar que somos hijos de esto? El tema es inagotable; distintos puntos de vista, posiciones, perspectivas, sin embargo quedamos faltas de este modelo, huérfanas; a la deriva de las fantasías que seamos capaces de inventar.
miércoles, 25 de febrero de 2009
Tiempo en que vivimos
lunes, 23 de febrero de 2009
¿dudas?
No escribo sin sus ojos; ni una puta palabra sale de mí si no rodea su espíritu; ¡Eso no es amor! pues convence a Dios padre que no, pero a mi regálame otra mamada sabrosa, rica; jálame los pelos; patéame; lléname de leche, tibia, niña, besa mi espalda y arrúllame; dime que me amas y que te quedarás. Sin marcharte mañana
ni pasado,
ni nunca; a mi otro mundo; juráme que aquí, entre tus brazos, bajo tus sábanas, con tu verga, tendré mi lugar,
esperando.
¡Ja...! ¿dudar de eso?; (debo) no puedo, me dices que no fue cierto ¿qué tú no eras mi dueño? no lo creo ¿qué no quedan marcas?
¡No lo creo, caraja madre! No. simple.
Orgullo ¡puta, como pica!
silencio...
sábado, 21 de febrero de 2009
Un poco de chat
Necesito urgente reponer mi grabadora digital, esto de manejar e intentar escribir, no lo veo muy seguro, trataré de llegar a mi laptop lo antes posible. Abrí el chat; ahí estaba Z. El icono color verde indicaba “disponible”. Y sí, Z siempre parecía estar disponible, tal vez no sólo para mi, como me hubiera gustado, pero así cabronamente disponible. La humedad de mi sexo me exigió ignorar esta tontería.
Yo: Hola- escribí, tardó menos de dos minutos en contestar.
Z: - hola.
mmmmmm si no me pongo creativa, pasaremos así toda la mañana, pensé.
Yo: cómo te amaneció?- (puse). Lo bueno del chat es precisamente eso, que puedes crear el papel que desees, inventas personajes, historias, juegos de palabras. -Jajaja (añadí antes que él contestara). El humor es uno de mis condimentos favoritos antes del sexo.
Z: amaneció vivo; contestó y añadió su clásico jajaja.
Más de la mitad de las conversaciones que he tenido con este chico han sido vía cibernética y la mayoría de ellas se parecen más a un juego de ajedrez que a una historia epistolar; mover las fichas con precisión, contestar rápido, medir; decir lo justo; estrategias. De eso se trata. Es muy sexy pensar qué siente el otro, lo que imagina; verlo tocarse, su labios retorcerse, es como entrar en su sexo; un homenaje cinematográfico. A veces ponemos la cámara, mmm que delicia...; me fascina; hoy tengo más ganas de sentir que imaginar, estoy cachonda y no ando de mucho humor creativo.
Yo: rico, contesté; y ya no puse jaja.
Z: -mmm-.
Elocuente respuesta, pensé.
Z: - K haces?- escribió, siete minutos después.
Yo: -jugando.
Silencio. Ambos muñequitos siguen en verde; disponibles. Silencio. Cada uno pensando sus movimientos y las estocadas. Una faena interesante, sin reglas ni límites de tiempo; donde el resultado puede tener las variaciones menos imaginadas desde terminar en una cita de tres, hasta cerrar el messenger con sentimiento de frustración por no haber podido lograr lo que anhelabas. Juego fantástico que no termina, hasta que se acaba. Debía esperar un poco.
Tomé un trago largo de mi café.
Z- a k juegas? preguntó. Podía imaginar su expresión escribiendo esto; mi ansiedad fue profunda.
Yo: a imaginar que te encuentro en el chat y dices que te escaparás para venir a verme...
Z: suena muy bien... - agregó.
Yo: te espero?
Otros minutos de silencio. No sabía si había echo bien en pedirle que viniera, a veces él sólo desea fantasear en el cyber espacio. Pero no puede ser siempre lo que Z quiera, esta mañana estaba very hot para mi.
Z: en media hora. Diré que estoy en junta. Tengo 45 min.- Sentenció al fin.
Mis ansiosos dedos se abalanzaban sobre el teclado para contestar un gigante Sííí!!!!. Me detuve. “Con calma”, me dije. Tardé unos minutos responder. “Es tu turno de comer un ansiedad” pensé. Nuevamente los muñequitos verdes encendidos; silencio.
viernes, 20 de febrero de 2009
sangre
voraz animal que me persigue; me alejo, me escondo, huyo; me encuentra; clava sus dientes; filosos colmillos; rasga mi pecho, lo abre, explota; brota mi sangre, caliente, roja, espesa; me duele, me excita; llora mi ansiedad satisfecha; esta noche ha muerto
jueves, 19 de febrero de 2009
Crear

Nada de eso.
Hay días que pienso en cambiar quien soy y transformarme en un ser distinto. Tal vez lo anterior ni sea necesario; si sólo moviera algunas de las piezas del ajedrez entonces podría probar ser otra. Me gusta quien soy, es cierto, pero estoy cansada. Hace rato ya, y no consigo dejar de estarlo. Mis tiempos de ocio son suficientes, los del goce también, la recreación tampoco es el problema; sin embargo esta sensación (porque es una sensación nada más) irremediablemente aparece; a veces un miércoles, otras un sábado; no importa si es feriado o estoy repleta de trabajo; se presenta y se instala. Abrir un círculo nuevo ayudaría bastante, aunque a veces la pereza de hacerlo es lo que me detiene. Ni siquiera la pereza de hacerlo, yo para eso ignoro la este pecado capital, sino el presentimiento del desenlace, es mi desaliento. Me gusta quien soy, mi mundo; reo que porque tanto me gusta, es que debo aprender cuidarlo mejor, a cerrar mi interior, no permitir que cualquiera sienta que tiene derecho de entrar, no señor. Existen reglas en esta casa; a veces parezco olvidarlas.
Me pierdo.
En este afán tan mío de buscar conexiones, en mi ansiedad del encuentro mágico, es la premura la que gobierna mis emociones. Abro mi intimidad, mi cama, mi vida; afloro. Compartirlo me encanta, simplemente me encanta, luego pago con el dolor del abandono y la huída. Al entregarme, doy una parte de mi, no sé separarme, dividirme. Para cuando debo hacerlo, ya estoy desfragmentada. Soy la que parece capaz de todo, sin embargo no lo soy, solo aparento. Tengo tanto miedo e intentos por esconderme, que al final del círculo termino no siendo; me convierto en mis personajes, tan honestos y sinceros, pero no dejan de ser eso: un personaje. Y otra vez me desfragmento.
Esa soy yo.
Un ser integro, cosido por finos hilos de retazos propios. Sé que una vez soñé ser quien soy y la vida que tengo. Hoy deseo imaginar otra, proyectarla; no sé si será falta de inspiración, o que los horizontes los veo cortos, pero no se me ocurre que vida inventarme; entonces escucho vidas ajenas, las observo, me zambullo en ellas; anhelo tomar algo y hacerlo mío, y cuando vuelvo a girar encuentro que otra vez lo he contaminado. En vez de escuchar, hablé con mi ego hasta el tope, una vez más me siento triste por no poder dejar de ser yo misma; ni al escribir estoy en tregua. Este canto desesperado y agotador de continuar el mismo sendero a pesar saber que no conduce a la meta deseada, es un trabajo que se diluye.
Ego, con él o sin él, estoy en problemas.